En el fuerte acantilado de Punta Grossa la vivienda se desarrolla siguiendo la topografía del terreno y abriendose a una amplia terraza sobre la cual se desarrolla una piscina cuyos límites se funden con el Mediterráneo. El color ocre de los muros se mezcla con los de la piedra y contrasta con el verde de los pinpos y el azul del cielo.