Junto al mar, en la bahia, dos pequeñas edificaciones se unifican, se las dota de servicios, se protegen las altas palmeras y se tratan las terrazas permeabilizándolas en relación a la calle y abriéndolas hacia el mar. Un color y un cuerpo luminoso, totalmente acristalado como hito señalizador, como rótula a partir de la cual empieza la edificación o tal vez simple réplica al lejano faro que se intuye en el horizonte.